Qué haría si volviera a empezar (o qué perfil profesional será más demandado los próximos 10 años)

Jaume SuésArtículos

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Estudié una ingeniería, posteriormente un MBA y trabajé durante 15 años en una consultora especialista en gestión empresarial. Hoy tengo una firma boutique de inteligencia artificial. Básicamente, el camino que (supuestamente) marcaba el éxito de la Generación X en la década de los 90.

Realmente no puedo quejarme de mi desarrollo profesional, pero, a posteriori, ojalá no hubiera perdido la ola de la transformación digital del 2000, que surgió en la forma de grandes empresas post “burbuja punto com”. Hace 20 años no la vi venir.

En estos días de reflexión y revisión del año, 20 años después, aprovecho para tomar perspectiva del nuevo profesional (2020 – 2025) que requerirá la cuarta revolución industrial, que vino para quedarse (aunque algunos se empeñen en negar esta realidad).

“Traductores” con base Millennial

Mi experiencia, y las perspectivas de los sectores de futuro (que, no por casualidad, todos son de base tecnológica), me indican que se requerirán (mi empresa también) nuevos perfiles que hoy no está preparando el sistema educativo. Los llamo “traductores” porque contaran con la siguiente mixticidad de capacidades, y sabrán navegar entre distintos especialistas:

50% de rigor tecnológico

Estarán a la última de las tecnologías, con suficiente profundidad de conocimiento para saber explicarlas y poder acertar cuándo es mas aplicable cada una de ellas, separando lo que es realidad “enterprise grade” de promesa. No necesariamente serán desarrolladores expertos de las mismas, pero podrán conversar con los mismos para entender problemáticas y proponer soluciones.

40% de orientación de negocio

Toda transformación digital, y/o negocio digital-puro, entre emprendedores de pequeña empresa o intraprendedores de gran corporación, deberá tener una justificación económica. El profesional de futuro deberá enfocar sus esfuerzos (y los proyectos con terceros que lidere) en términos de negocio (el “Business First Approach“).

Es muy goloso poder decir que has implementado cierta curiosidad científica o tecnología en auge, pero éste no puede ser el objetivo per se. Sé rígido buscando justificaciones de negocio a toda implementación tecnológica. Los profesionales que eviten este sesgo serán los más recordados porque su valor añadido (“las palabras se van, los hechos se recuerdan“).

10% de personal branding (presencial y social)

Lejos queda el mantra de la Generación X (en la que me identifico) que ponía un muro entre la vida personal y la profesional. La conectividad y las redes sociales, que ha penetrado completamente los perfiles profesionales, han difuminado los horarios (y espacios) de trabajo, para bien o para mal.

Algo similar se traslada al cuidado de nuestra imagen social de nuestro perfil profesional. Los “background checks” incluyen auditorías de nuestras redes sociales. Seremos más de lo que creemos de lo que proyectemos en redes sociales.

Deberemos ser generadores activos de contenido experto en nuestro sector (sin miedo a revelar secretos, pues las meras ideas no son nada sin la correcta ejecución) y mantener la curiosidad y la formación continua. A la vez, deberemos cuidar qué proyectan nuestras redes sociales no profesionales de nosotros (por mucho que las ocultemos).

¿Estás de acuerdo?

Reconozco que mi estilo de escritura es demasiado directo para una temática de futuro donde no es fácil acertar. ¿Te sientes identificado con el texto? ¿Opinas similar o, por el contrario, crees en otro tipo de profesional de futuro?

Escrito un martes en la tarde antes de la cena de Nochebuena.